jueves, 21 de febrero de 2019

XXXV MARATÓN DE SEVILLA




   Recuerdo con claridad ,en julio de 2014 ,cuando participé en mi primera carrera popular en la Playa de la Barrosa, vestido como una camiseta con boquetitos, blanca y de algodón, una de esas de andar por casa. Corriendo con un móvil que pesaba lo suyo y mi "Endomondo" que nunca cogía el gps de forma correcta,  me cabreaba muchísimo por ello. Me quedaba un buen rato observando de forma detallada al personal que me rodeada y con más miedo que vergüenza me puse en marcha en este mundillo "del correr",  echando de menos otros deportes muchos más divertidos.


    Ha pasado poco tiempo desde entonces, casi cinco años ( en este mundo esto es poco tiempo según profesionales y lo creo fehacientemente), y ni por asomo pensaba plantearme correr una maratón, principalmente porque entrenando tres días a la semana era poco factible. Tampoco es que fuera  una prueba que a me llamara la atención, solamente me producía admiración verla por la televisión, como bien sabéis a mi me tira mucho más la montaña.

     Pero para algo existen los refranes: "De esta agua no beberé". Y me inscribí a finales de agosto de 2018, casi metidos en septiembre, sin saber ni por dónde empezar en esta sufrida y admirada locura.


   Buscando planning de diversas fuentes  fiables y analizando mis condiciones de vida, decidí ponerme en marcha en octubre, cuatro meses, el tiempo mínimo que se despacha para este tipo de pruebas. Pero las cosas no empezaron bien, coincidiendo con los entrenamientos, comenzó el martirio de hacer obras en mi casa, y con ello, mudanza al completo. Octubre y noviembre fueron meses de muchísimo estrés; de falta de tiempo, de comer en el coche un día sí y otro también, de dormir mal y peor, e ir a 100 por hora por todos los rincones hasta que llegaba a las 21:00 o 22:00 horas a casa de mis padres. Debido a este ritmo, dejé de hacer mis hábitos de calentamiento y estiramiento, los cuales me han servido para no lesionarme de forma significativa en los últimos dos años, y todo ello tuvo sus consecuencias... A la primera semanad de entreno apareció mi primera rotura fibrilar en los femorales, casi buscada a conciencia por los malos hábitos.

   Tuve que recurarme con mucha paciencia y de forma autónoma, no había tiempo para historias de fisio, rayos "ultrasónicos y otras pajas mentales"...Así que me auto apliqué mis conocimientos, mi paciencia y mi cariño y el de los demás. Como una hormiguita y de forma muy progresiva logré correr, un 24 de noviembre,  30´ seguidos sin molestias. El planning inicial de septiembre había que modificarlo, me quedaban tres meses siendo muy generosos, y tanto.


   Con mi nuevo planning en marcha no había más opciones que ponerme las pilas, pero pensando que una nueva rotura diría adiós a la prueba, cosa que hasta estas fechas me daba hasta igual viendo el tiempo que restaba. Con ilusión renovada, decidí retomar mis buenos hábitos, y reorganizar un poco mi vida en cuestión de horarios, aunque aún fuera todo un caos. Renové mi calzado, dando continuidad al modelo anterior para no errar en probaturas, por ello,   diciembre entró con muchas  ganas , siendo modélico en cumplimiento del poco entrenamiento que tenía, pero cumpliendo dentro de mis posibilidades. Ya en mi renovada casa, aparece el segundo problema generado, por el nuevo calzado: tendinitis de Aquiles. Jamás se me había presentado tan novedoso evento, hasta que me di cuenta lo que me iba a ir generando, el modelo de Adidas que daba continuidad no era lo que esperaba ni deseaba. Ante la nueva situación me la jugué, me tuve que saltar algunos entrenos para dar descanso, tome antinflamatorios naturales, auto masajes casi a diario, y sí, me fui a correr con dolor muchas veces, cosa que nunca hay que hacer.

  Y cuando parece que a mediados la tendinitis está controlada, aunque no recuperada del todo, se anima a la fiesta problemas en el gemelo, todo generado en la misma pierna y raíz del mismo problema que tengo por un acortamiento que tengo en dicha zona. Estaba visto que no  era el año, no era momento, que no era el calzado, y tal vez no era la prueba, pero no desistí.

   Finalicé mi planning, muy justo , con mis series "flojitas" , como yo les llamo, con mis umbrales muy controlados, con mis tiradas, con mi Core trabajado...aunque fuera un poquito, con mis sesiones de estiramientos...con mis tiradas de los domingos, con mis 31 km de aquel día donde comencé a saborear lo que era "el muro", y llegué, llegué a la salida y también a la meta, pero no fue por asomo un camino de rosas. Increbible.


Momento brutal para mi.

   Mi amigo Nacho y yo, compartimos esta aventura. A las 7.30 y con 8 grados y sin viento aparcamos en Sevilla. Nos dirigimos a la zona habilitada para los cambios,  entrega de bolsas, etc. Todo perfectamente organizada, sin esperas y con un ambiente descomunal.

A la llegada hacía 8 grados, mucho fresco.


 Esperando hasta última hora para cambiarnos.


  Esperamos hasta última hora para cambiarnos de ropa intentando conservar el calor el máximo tiempo posible. A las 8.20 Nacho se ubicó en su zona ( 3:45 a 4:00 ) y yo a los de más de 4:00, dicha diferencia fue originada por un error de coordinación y comunicación  técnica de nuestro club...ajjajaa.. Allí estaba yo, el último de los 12.000 que iban a correr, al rato pensé que ya tenía algunos "tiros" dados  y busqué una nueva zona un poco más adelantada, pero siempre en mi zona.


 Recorrido espectacular que nos esperaba.
42 Km con sus 195 metros.

   A las 8:30 arrancamos. Recorrido espectacular por una de las ciudades más bonitas del país. Decidí a las primeras de cambio no ponerme mi música, me quería dejar llevar por el sonido ambiente, de las calles, de las palmas, el sonido de la soledad, de las anécdotas... en definitiva vivirla al máximo.



12.000 Personas preparadas,se dice rápido.

   No había objetivos temporales, y menos siendo la primera vez que me enfrentaba, la idea era finalizar, y ojo que dicho objetivo no es fácil de cumplir, ya seas de trote cochinero como yo o uno de élite, solamente hay que analizar que se inscribieron unas 12.000 personas y terminaron 9154 personas.

   Disfruté en mis primeros kilómetros de un bonito paseo pegado al Guadalquivir, de los grupos de pop rock que tocaban en muchos rincones, de los ánimos de los voluntarios que trabajaron a destajo ofreciendo hidratación sin que le faltara a nadie.

 Controlando y llevando un ritmo tranqulo,
el cuerpo realmente pedía más marcha,
pero no había que dársela, prudencia.

   Conocí a unos diabéticos que se conocieron  en plena carrera y se abrazaron como si se conocieran de toda la vida. Vi como un padre se desesperaba por cruzarse con su familia, al cual esperaban cerca de Santa Justa y tenía tanta angustia que no lo dejaba ni correr. Me reí mucho con una señora mayor que animaba con una camiseta del Betis, y decía algo así como: " Para que corréis tanto si el negro ya ha ganado". Me alegró la vida y me dio energía encontrarme a Angélica, Pablo, Merche, Mara y Martina, a los cuales tuve el inmenso placer de parame y de besarlos a todos con mucha ilusión, y a su vez quedarme sorprendido de que mi amigo Nacho iba detrás, algo le tuvo que pasar, el gemelo. Conocí al hombre que más animaba del mundo, arrancaba aplausos y emociones de los corredores y motivaba a los espectadores, con sus oleadas de gritos que realmente emocionaban. Me fije en los vascos, en el chico de la Real que era animado entre unos y otros, y hasta un "Ese cadi Oé", que escuché detrás mía pero no sabía su origen. Me desconcertó ver tantos vasos en el suelo, y los corredores sin dorsal que se metían a tirar de algunos familiares que iban  en carrera. Disfruté al máximo, sin tirones, ni calambres, ni tendinitis, al ritmo que en un principio iba a mantener, entre 5.25 y 5.40. 

 A la vera del Guadalquivir.

Primeros 21 km, con geniales sensaciones.
Hasta pensando en la posibilidad de terminar
por debajo de 4 horas, por pensar nada más.

   Pero llegó, y llegó en la zona más bonita, en el centro, dónde había más personal animando, donde Sevilla se luce por su belleza, donde uno debe levantar más la cabeza...Entre el kilómetro 30 / 31 fue como un interruptor para mí de desconexión, el llamado "muro" llamó a mi puerta. Dicha sensación la había notado en algún trail y en alguna tirada, pero no en el grado sublime en el que me desmoronaba. No sé si controlé mal los geles, el primero lo tomé en el km 21, o  fue la falta de entreno, o la novatada maratoniana. Pero allí andaba yo, del kilómetro 31 al  34 tenía la sensación de que esta historia se acababa, apareció mi amigo Nacho con un :"Todo un detalle esperarme". No lo esperé, no pude ni alcanzarle, le dije que dudaba en terminar este sufrimiento. No había lesiones, no había tirones, ni calambres, ni tendinitis que molestaran simplemente las piernas no avanzaban, las rodillas no se levantaban, y me quedaba una eternidad. La sensación de ir adelantando hasta el kilómetro 30 de forma progresiva y ver como ahora eres tú el adelantado no era agradable. Agaché la cabeza, ya no miraba el reloj, no miraba a la gente, sólo me concentraba en superar algo esa sensación, mientras veía a los  primeros "andantes"...En el 37 aprovechando cierto descenso, comencé a encontrarme "algo mejor" y empecé a retomar el camino del ánimo y de las ganas, adelanté  forma masiva, y eso que el ritmo no era el que deseaba, pero sí el que me permitían las piernas. Alcancé a mi amigo Nacho el cual iba también "listo de papeles", y creí, pensé, que dicho ritmo podría llevarlo hasta la meta, fue el sueño de casi 3 kilómetros de mejora, pero que se desvanecieron llegando al kilómetro 40. Allí me pasó mi amiga y compañera Eva Herráez ( se marcó un carrerón), la cual me preguntó cómo iba, y me hubiera encantado pegarme a su ritmo, pero no hice ni el intento, imposible. Eran solo dos puñeteros kilómetros, de esos que alguna vez me puedo permitir ir galopando, de esos que entrenaba en mis series, algo más de una milla, es nada, es velocidad...pero no pude. Dejé de correr para ponerme a andar, era inviable. Y por allí iba yo, de paseo por debajo de la Giralda, por todo el centro. Todo hay que decirlo, las caritas eran poemas la mía y la de la mayoría, y seguí andando entre ánimos de :"Ya estamos ahí, venga corre, ya está la meta...".


 Comienza el calvario, kilómetro 30.



Tras la leve recuperación
el cuerpo comenzó de nuevo
a dar señales de agotamiento. 


Ni ante la magestuosa Plaza de España
de Sevilla me animaba, y quedaba
tan poco. 




Las rodillas no podía levanterlas,
aquí puse pie en el suelo
 y me puse a caminar, no había otra.

 
     Mi  último intento de ponerme en fase de vuelo fue positiva, comencé a trotar, y me encaminé hacia el último kilómetro y un poquito ( un pocazo más bien según mediciones), ahogado en emoción, en un llanto seco pero emocionante de ojos rojos. Estaba completamente emocionado, no me dejaba ni respirar tal sensación de alegría y llanto.  A la izquierda vi a mi familia,  y me embargó todo, Pablo entro en los últimos metros y me fundí en un abrazo con él al cruzar la meta, que fue el abrazo portavoz de todas las personas que quiero y a los que dedicaba esta carrera.



Saque de donde no había
para enfrentarme y correr casi
los dos kilometros que quedaban.
Esta foto dice mucho.


La buena de Eva me recepcionó y faltó
tiempo  para sacar esta gran instantánea. 

Al poco entró mi amigo Nacho,
sufrió bastante, además con
su caterro incorporado.

Muy contentos los dos.


     La recuperación de la carrera fue positiva, cansado, pero sin mareos o malas sensaciones, mi amigo Nacho lo pasó algo peor y tardó algo en poder recuperarse. Mientras volvíamos a ser personas  y nos hidratábamos  veía como muchísimas personas entraban en fase desvanecimiento, exhaustos, completamente agotados, tumbados en el suelo con las piernas elevadas, ambulancias y personal sanitario que atendiendo a unos y a otros. Aquello me hizo reflexionar debido al alto número de corredores que se encontraban en mal estado. Desconozco hasta qué punto merece la pena poner nuestro cuerpo en riesgo con este tipo de pruebas, teniendo en cuenta,  por otro lado, el altísimo  grando de satisfacción que proporciona, indescriptible... Sin duda, ante estos eventos, no hay que jugársela; realizar prueba de esfuerzo, llevar varios años corriendo, entrenamiento mínimo de cuatro meses  y saber decidir  las actuaciones de forma correcta en la carrera: hidratación, alimentación, señales que da el cuerpo e incluso abandonarla si fuera necesario.

Pablo: ¿Es de oro de verdad?
Padre: Como si lo fuera.


   Por lo demás, una satisfacción plena, emocionante e inesperada que dudo que se vuelva a repetir.

  En cuanto a tiempos, se supone que es mejorable, y existe una posibilidad real y factible de finalizar por debajo de 4 horas, aunque son aspectos que pueden variar perfectamente en el transcurso de la carrera.

 Tiempo y media del reloj
160 ppm de media.
 Tiempo Oficial desde la zona
 de donde salgo
Tiempo Real desde la zona
de salida a meta.

12.000 Participaron.

 Puesto 6765 de  9150 finalizaron. 
        Puesto 1558 de 1919  que finalizaron.
Tiempo 4:09:30 a 5:54( min./km).