Es bueno dejarse aconsejar a la hora de probar carreras nuevas, sobre todo cuando la fuente procede de la experiencia y de las buenas intenciones, y eso fue lo que ocurrió cuando mi compañera/amiga Eva me insistía, años atrás, sobre la participación del Trail Hormiga.
Tras un año peculiar, extraño en la motivación hacia las mismas, dónde se mezclan las ganas de participar en todas pero de entrenar en ningunas, y donde el cuerpo se torna más perezoso, me lanzo a aceptar este buen consejo el cual fue todo un acierto.
Nos movemos en el maravilloso entramado que ofrece Santa Lucía, Patría y La Muela, enclavado en la Janda, haciendo frente a Vejer de la Frontera y el trazado playero que llega hasta Conil. Una maravilla de entorno natural, que mezcla suavidad del trazado con prados, pequeños bosques y terrenos de diferentes características.
A la bajada del coche, me encuentro el ambiente de una carrera muy cercana y rural, eso es bonito. Allí veo a la gran Eva Herráez, Kike y algunos compañeros y compañeras del Carmona Páez.
Aseguraba que había cerca de trescientos inscritos, pero, sinceramente, veía poco personal. Tras calentar de forma tranquila por un par de veredas, me dispongo a ubicar en las últimas posiciones como mandan los cánones del miedo, desconocimiento e inseguridad.
¿ Me había preparado la prueba? Nada, vamos, si cuento lo que hice tres semanas atrás me autoexpulso yo mismo de la carrera. Pero tenía ganas de participar, oxigenarme y descargar estrés de la semana de forma tranquila.
La prueba comienza tranquila, demasiado para lo que veía, al segundo kilómetro intento ir algo más rápido de lo que arranco, el sendero lo permite, no es peligroso ni lento y avanzo, sin estridencias, por delante de corredores.
Mi desconocimiento es total en el recorrido, salvo la zona de Santa Lucía, donde unos meses atrás estuve de ruta con familiares y amigos. Tuve dudas sobre que calzado llevar, pero tras los consejos de Eva olvidé usar un calzado técnico y tirar de las antiguas zapatillas, todo un acierto.
Desconocía que parajes me iba a encontrar y no sabía si era un carrera para tomar imágenes como suele hacer o iba a perder mucho tiempo en algo que me gusta tanto. La decisión fue clara tras comenzar las primeras subidas y ver imágenes tan bonitas.
Y ya no pude parar de tomar imágenes, en las carreras largas de la sierra es algo que se ve algo más, aquí, algunos me miraban como diciendo "qué hace esté haciendo paradas cada dos por tres". Pues sí, eran necesarias, la belleza del recorrida había que inmortalizarlas.
Con el paso del tiempo me voy recuperando a algunos corredores y comienzo a tener referencias, de cuando me alejo y me acerco. La prueba se convierte muy "corrible", no existen esos trazos largos donde tienes que ir andando.
Los tramos son perfectos para correr
Camino de la vereda
Zona más abrupta y profunda
Toda una alegría encontrar esto
Zona para correr o caminar rápido
Retinto
Tras superar la zona de Patría, completamente espectacular, la parte la Muela no se queda atrás.
En Santa Lucía, nos vamos bebiendo Vejer de frente, con caminos de asfalto que ya van cargando las piernas y que invitan a relajar la musculatura andando de forma rápida.
Vejer al fondo
Día espectacular
El final del recorrido, llegando hacia los molinos me tengo que parar, comienzo a estar algo cansado y solamente la puedo hacer a marcha rápida, veo a Luisa de Gadeiras, últimamente la veo en todas, que la sigo y la supero algo más adelante con una marcha más rápida. La zona anterior y posterior la hago solo, pocos corredores de referencia.
La estocada final, pero bonita, se convierte en un camino arenoso de albero, bonito con el contraste verde, que provoca la sobrecarga final de mis piernas.
Últimos tramos de albero
A pocos kilómetros de meta
Se escucha el sonido de meta, me ánimo, porque la meta está cerca, no estoy agotado, la rodilla funciona y paso por meta con buen aspecto...Tanto que el propio speaker me dice que vengo con muy buena cara y muy tranquilo, le contesto que es mi primera vez y la he disfrutado con la tranquilidad que el cuerpo me puedo ofrecer. Tras el cambio de ropa, cerveza corta y tranquila con Eva , Kike y sus amigos, el día estaba para compartir un par de ellas más con ellos, ya que se me antojaban divertidos y da gusto estar así.
Las llegadas son mejore así.



























