La demanda es tan grande que llevo ya dos asaltos perdidos. Recuerda, Javier, nunca corrías en verano.
Pero esta vez la disputa ha sido difícil, dura... El que quiere estar en todos los tiempos y espacios a la vez, se encontró con la dicotomía de participar por primera vez en tan atractiva prueba o dejarse el alma y las emociones en un conciertazo. Hasta casi el mismo día, tenía la pequeña esperanza de cambiar las zapatillas por las letras y melodías, pero no pude ser, así que habrá que esperar ese mejor momento donde nos podamos empujar, bailar y cantar a desgarro.
El "nutrido" grupo de nuestro Club de Bajo Rendimiento Coelhoahí llegó acompañado de la familia, media hora antes, con el tiempo justo para calentar y ver el ambientillo, ambientazo mejor dicho.
Casi quinientos corredores se ubicaban en las Puertas del Parque Natural de los Toruños, un paraje especial y espectacular .
Sinceramente, se veía el esfuerzo y las ganas por hacer las cosas bien desde la organización, pero el inicio de fue un verdadero desastre. A pesar de leer la normativa , había un verdadero caos y aglomeraciones completamente desestructuradas, donde la mayoría se preguntaba, dónde voy, dónde es, por dónde se sale...Mientras que el desdichado guardia jurado se dejaba el alma por poner orden por una entrada que más bien parecía el Salto del Rocío. La falta de una visualización nítida, a través de cartelería vertical era vital, un desastre en toda regla.
Puerta de entrada a los cajones.
Nueve kilómetros de recorrido espectacular bajo el inicio de una luna llena la cual hacía de vigía de la noche. La temperatura mejor que la esperada y un nivel de humedad más que aceptable.
Tras el descontrol inicial pude enterarme, a duras penas, donde se ubicaban los M40, en definitiva, el lugar de "los iniciados puretas" corredores.
Pude ver conocidos de vista y saludar a mi compañera Virginia Carrasco, atleta femenina repleta de innumerables éxitos, la cual consiguió un segundo puesto. ¿Enhorabuena máquina!
Es de las pocas veces que asisto a una prueba y no miro ni el mapa del recorrido. Sinceramente, a Los Toruños voy a comer tortilla de patatas y a pasar un día de campo con los amigos, pero poco más.
Tras el espectacular protocolo de luces y sonido, no de organización, me pongo en marcha con mi grupo. La salida estaba radiante de público, hacía tiempo que no veía algo así.
El frontal de luz y la visera Tricaletera eran compatibles, aunque difícil de ubicar, pero se busco la forma. ¿ Una visera de noche? Sin duda, la Visera Tricaletera tiene el ángulo perfecto para que los mosquitos trompeteros choquen y mueran en el acto, sin que te perturbe la visión en ningún momento, y así fue.
Tras la arrancada y dar saludos en carrera a Angélica, Pablo y Trufa y a su paciencia infinita. Me pongo en una marcha kilométrica a 4.34 en el primer tramo, no me di ni cuenta de dicho ritmo, fuera de lugar, pero me encontraba genial. A medida que tomaba profundidad la oscuridad se hacía presente y el paisaje tomaba una forma sencillamente maravillosa.
A la derecha cayó el sol con anaranjado perfecto entre la vegetación, y al fondo contemplaba Cádiz, el Puente nuevo y las luces del concierto dónde iba a estar. Fue un momento tan emocionante, que me paré a tomar dos imágenes en plena carrera. Dicho acto lo hago en trail, donde da tiempo a disfrutar del paraje y tomar imágenes, en una carrera de 9km, pararte es un poco...exagerado, podría decir, pero me tome una pequeña pausa e hice dos fotos que no salieron con la calidad que esperada pero que merecían la pena.
A veces, merece la pena, parar para
contemplar lo que nos rodea y disfrutarlo.
Tras el momento fotógrafo, tomó el puente de madera, el cual había que andar con cierta precaución para no meter la pie en alguna madera de las que sobresalía, pero se arreglaba levantando bien las rodillas y metiendo una buena pisada, y poco más.
La oscuridad se hizo compañera de la carrera, rompí a sudar de forma correcta, la respiración la llevaba genial, Vetusta Morla sonaba a todo gas, y yo me encontraba como una moto, para lo que es una moto para mí ( Mobylette más o menos).
Cuando me di cuenta llevaba más de la mitad del recorrido hecho, con ritmos que oscilaban entre 4.40 y 4.50. Mire el pulsómetro y no iba tan alto como en anteriores veces, así que genial.
Vi a "Er Manué" con su cámara nocturna y me dio mucha alegría, ya que empiezas a comprobar que todo va volviendo a la normalidad, aunque aún quede para ello. Me refería a las carreras, yo nunca volveré a la normalidad, ya que nunca lo he sido, por lo cual no tengo ese origen.
Desde la mitad del recorrido se hacía necesario el frontal ya que , aunque el camino era perfecto, comenzaban a notarse ciertos desniveles, sobre todo a la salidas de los puentes de madera. A casi dos kilómetros tuve una ligera torcedura del pie que no llevo a nada grave y que no me impedía avanzar a un buen ritmo.
Por el reloj, el cual puse en marcha algo tarde, me di cuenta que me faltaba casi un kilómetro, y me propuse apretar algo más al ritmo impresionante de "Saharabbey Road" en mis oídos ( casualidad que fuera la misma que escuché al pasar por la Avda. de Astilleros a la vuelta, cosa más emocionante aún), dando como resultado que las piernas y alma se combinaron yendo a 3.55, una pasada.
A unos 100 metros frené la máquina ya que se estrechaba el camino, y sinceramente, esos apretones finales pueden dar como resultado alguna caída, tropiezo con alguien y hasta alguna lesión muscular...y además, ya uno no se ve en esas historias.
Tras la meta llena de luz, colorido y un ambientazo monumental, me dirigí a la recogida del avituallamiento; allí pude recuperar líquidos, estirar un poco y ver alguna llegada como la de alguno componentes del Carmona Páez y del Olimpo.
Resumiendo, carrera muy bonita, en un entorno admirable y con una noche de de ocho sobre diez.
Mecanismo de organización de salida de carrera con protocolo Covid, un desastre.
Animación, iluminación, speaker, de sobresaliente.
Y el cronometraje, para darle de comer a parte, nulo. Corredores sin salir en lista ( como yo), tiempos mal medidos...
En definitiva, un "Día Raro", para una carrera bonita.
Y como no tengo tiempos oficiales, ni lista en la que aparezca ubico, "ajinporlacara" una posible clasificación.
Por lo que me ubico, siendo muy generoso,
en el puesto 174 de unos 470 participantes.
Sin duda, una de las mejores carreras que me han salido.



























