domingo, 22 de abril de 2018

V TRAIL DE GRAZALEMA - RUTA MEDIA



         Hace dos años cerré los ojos y decidí embarcarme en el mundo del trail. Aun a sabiendas de la dificultad que me entrañaba correr y prepararme este tipo de pruebas, en las cuales sigo si realizar nada muy fuera de lo común y sin tocar el campo para ello,  hubo una carrera que me marcó. Principalmente porque era la primera vez que tocaba montaña real; con dificultad técnica, con altura, rodeado de personal dónde uno se preguntaba un: "qué hago yo aquí con este gente.". Allí , en mi prueba de 10 km de ruta corta, en la que las piernas  me iban a reventar en los 3 primeros kilómetros del ácido láctico tenían, puede comprobar lo complicado que podría ser un trail. A las primeras de cambió aprendí que era un pelele bajando;  con más miedo que vergüenza. Aprendí que me quedaba mucho para manejar los ritmos en las subidas, reconocer diferentes tipos de terrenos y saber moverte en ellos, y reconocer  también, que no se me dio tan mal cuando llegué a la meta. Con un sabor agridulce de inutilidad  técnica y del gusto por la prueba, supe que iba a  ver una segunda parte en el 2017, los cuales no pude cumplir por eventos festivos-emocionales más vitales que este. El tiempo pasó, y este año no podía pasar el no saborear de nuevo el Trail de Grazalema, además en su ruta media, y tanto me gustó que he quedado enamorada de ella.

Foto de Jesús González Ezumg
Llevar el Tricaletera da pie a que te busquen los
fotógrafos como cual famoso de Miami...

            Madrugón de los grandes, esta vez no pudimos a quedarnos a dormir el viernes en Grazalema, para este tipo de pruebas que son tempraneras es lo ideal. No pudo ser, a las 8:15 entraba por nuestra maravilla serrana y me puse en cola para recoger dorsales. Había llovido toda la semana e incluso de madrugada, pero esa mañana daba un tiempo perfecto,  y tanto.

Zona de recogida de dorsales.

Gran día después de tanta lluvia.

Ambientazo a lo grande

                
        Todo un acierto las dos salidas. Ruta de 10 km y larga salían a las 9.00, y la Media de 24 km y Promoción a las 9.15. De esta forma se evitaban las largas colas iniciales, sobre todo cuando la montaña tiraba hacia arriba.

         En la salida, me coloqué al final, casi mezclados con los de Promoción, saludé a una antigua compañera del colegio que se llamaba Salud, la cual siempre había sido una SportWoman, y allí estaba, preparada para el mismo reto que yo. Por lo demás, pocos conocidos directos. Se me acerco el gran Jesús González Ezumg hablándome de mi Tricaletera, como cual famoso...Y es que la visera te hace transformarte y creerte que eres hasta "importante", ajajajaj.

         Tras la salida tomamos la salida del pueblo y nos metemos directamente hacia primera subida, bordeando desde abajo los Llanos del Endrinal y subiendo por el lateral del Gran Peñón, detrás del camping Tajo Rodillo. Ruta muy conocida para muchos. Esta vez la subida no era como la de hace dos años, aunque el terreno estaba bastante mojado y había zonas peligrosas, notaba "cierta soltura" con respecto a hace dos años, que menos. Más, comencé a adelantar algunos atletas,  y es verdad que arrastraba unos días de sobrecarga , pero tenía buenas vibraciones al subir.
  
El día se prestaba a correr, a pararte y 
a disfrutar de lo que nos rodea.

Arriba, a unos 1100 metros se cotemplan
vistas perfectas de la sierra malagueña


De izquierda a derecha, Reloj y Simancón

                  Había que guardar el móvil, y ponerse a correr algo ya que si seguía así me iba a encontrar pronto los tiempos de corte encima. Tomamos dirección hacía el Puerto del Boyar, donde antes pasábamos por un avituallamiento. Ya en una zona media llana ascendente tenía muchos grupos de referencia y encontré un compañero mucho más mayor que yo, pero con dotes de gran experiencia. Sólo verlo subir, con su delgadez y su 1.90, daba señales de que dominaba la montaña. Es verdad que en llano y bajando no iba muy suelto, aunque ya lo quisiera yo con su edad, pero subiendo era una bestia;  te dejaba la lengua en el suelo. Además, a  la vez que  corría, iba explicando, sin presumir demasiado del dominio del entorno. Tras una bajada muy técnica, donde si vas dormido puedes caerte desde una altura de 7 u 8 metros, llegaba un descenso rápido y ancho en carril.

Camino del primer avituallamiento.

                         En el carril, Camino de los Charcones, puse la directa y comencé a correr en tiempos de 4.25,  y es que ya voy conociéndome en estas zonas, de todos modos el día que me falle un rodilla o un tobillo, la cirugía estética me acompañará durante un buen tiempo. En dicho tramo tuve la suerte de adelantar a varios grupos.

                 Hasta aquí, unos 8 ó 9 km era casi la ruta de hace dos años, pero como he dicho este año estaba en la media. Así que nuestro camino se desvía hacía el Embalse del Fresnillo, el cual estaba arriba de agua. Antes de llegar, un gran sendero ascendente me esperaba y el correr se acabó. Todo la subida estaba enfangada y con pequeños riachuelos. El barro de todo tipo, el fango y  todo lo que uno quiera nos iba a acompañar hasta el final del camino.

Subida hacia el embalse.

Gran Peñon de fondo.


Y para arriba

Vistas desde el embalse de Grazalema



Embalse del Fresnillo



              Las fotos solo expresan una leva belleza de la realidad del paisaje. A pocos metros teníamos el segundo avituallamiento, el cual me iba a servir a la vuelta de bastante.

              A partir de ahora el móvil se tenía que guardar y atarme  bien las zapatillas porque lo que venía era un paisaje espectacular descendente, pero por una vereda muy estrecha por la que íbamos metidos en agua por un arroyo, mezclado con rocas y muchísimo barro, el cual era un verdadero resbaladero.
                 
                Comencé a perder el hilo de los que tenía delante. Quería ir rápido pero a la vez no me apetecía para nada caerme al agua, resbalarme y fastidiarme. El sonido del agua, la tranquilidad de la zona eran envolventes.

                 Me alcanzó un trío y me enganché con ellos, al poco de estar con el grupo, uno tuvo una  caída, otro tenía problemas musculares...Aprovechando una zona de falso llano comencé de nuevo a correr y me quedé solo, como la una. No veía a nadie,  ni delante ni detrás. 

Ante tanta tranquilidad paré y me puse
 a hacer fotos. 


Llevaba unos 12 o 13 km, y ya podía
comprobar donde estaba antes, allí al fondo.


              Seguía solo, y comenzaba la segunda subida. En este caso  a la cima del de Cerro Coros. Nunca la había realizado;  suave, constante, sin sustos, con buen terreno , pero a 1327 metros. Ascendiendo pude motivarme aún más,  ya lo hacía con el paisaje, al ver corredores que iban "algo listo de papeles", incluso uno comenzaba a vomitar, pero estaba atendido por dos compañeros. Las piernas no iban mal, y me gustaba la  sensación que tenía e incluso tuve la oportunidad de correr en algún tramo.

               Llegué a un grupo de  seis corredores,  y ya divisaba un trío por la zona trasera que también comenzaba  a subir con gusto.

          Pero justo a casi un km de la cima, kilómetro 16 aproximadamente, aquel sendero ascendente  se convirtió en una pared. Una pared en la que había que pararse para coger aire, descansar piernas y mirar. Y mirar aquel espectacular paisaje. Tuve que hacer dos paradas porque toda la alegría que tenía en las piernas desaparecieron de un tirón. Comenzó una lluvia de adelantamientos. Ante tal panorama me dije, pues nada a disfrutar haciendo fotos.

Cerro de Coros, comienza la subida.

Vistas impresionantes.
El pantano de Zahara de la Sierra.
  
Ya casi en la cima, disfrutando como nunca.

Cada uno hacía lo que podía en este tramo.
Pero lo único que no había que hacer era no
contemplar el paisaje.

Pluviómetro

La crestería de la Sierra del Pinar con El Torreón
sobre saliendo.

Aquí había que "perder-ganar"
 todo el tiempo del mundo.

De lejos y de izquierda  a derecha Algodonales,
embalse de Zahara, las Grajas y el Cerro de
Malaver.

           
            A medida que me entretenía en la subida se me escaparon dos chicas, unos 10 años más joven  que yo que parecía que iban bastante frescas. Al descender hacia el Puerto de las Palomas las pude ver e intenté tomarlas como referencia en ritmos. El descenso fue largo y bastante interesante en cuanto al terreno; mucha piedra suelta, zona de barro, roca, zonas blandas pero firmes, y un paisaje muy frondoso. En plena bajada encuentro un grupo de unos cinco personas y me quedo con ellos hasta que llegamos al penúltimo avituallamiento. Allí, tomo algo rápido  y veo a las dos chicas, que anteriormente comenté, que iban a ritmo en un sendero descendente. No dudo ni un segundo y me lanzo a buscarlas, me pego dos kilómetros con las piernas bastante cargadas en los cuadriceps, pero con buen ritmo de carrera. Adelantaba a varios que iban andando o con un trote demasiado lento. Sobre el km 21  las tengo bastante cercanas, pero comienza la última subida. Dicha subida no es otra que  el camino que tuve  de ida de riachuelos, fangos y piedras, " las resbalaeras". En el camino de ida coincidía con el km 8, pero ahora en sentido contrario. Comencé a ver ya el personal jadeante en la subida, con los pies metidos en agua y en fango, y con unos cuantos km metidos en las piernas. Las chicas comienzan a subir, y viendo como iban lo mejor que me pasó fue olvidarme de esa referencia.
        
           En esta subida comienzo a flaquear, me preocupo por un chico que comienza a marearse y que tiene ganas de vomitar, otro que se dobla el tobillo, una alegría ...jajaajaj...El sol, aunque agradable me comienza a molestar bastante en los ojos y bajo la visera Tricaletera, y me pongo en modo diésel. En ese momento me comienzan a dar tirones los femorales, y ante lo poco quedaba dudo si tomar sales o no, tiro de una cápsula y cuando miro ya no tengo agua...La cápsula se me queda ahí, anclada en el pleno esófago, en su parte superior. No molesta pero la noto ahí. Me pasa con gran agilidad el señor que me encontré en los primeros kilómetros, y es que subía que era para verlo. Llego al último avituallamiento y me tomo el agua con unas ganas tremendas. Ya sólo quedaban unos 3 km, donde hay que aguantar una bajada algo peligrosa porque estaba completamente lleno de agua. 
  
         Comienzo el pequeño descenso al principio con algo de miedo y después con algo más de "ligereza", teniendo en cuenta que llevaba las zapatillas de fango y agua hasta arriba.

         Tomo el camino hacia el pueblo como muchas ganas,  y con una ilusión desmedida. Estaba enormemente feliz y eso que aún no había llegado a la meta. Estaba contengo por la prueba que había realizado, y sobre todo de cómo lo había disfrutado. Una preciosidad en toda regla.

A unos 500 metros de entrar en Grazalema.

          Me pegué un carrera rápida por el pueblo y entre más feliz que una perdiz.
         Posteriormente me pegué un pequeño homenaje gastronómico debido
           a la hora de finalización.

Llegada a meta.
+
Perfectamente medida.



Trail 24 KM - Dificultad moderada

Desnivel 1500 +

Inscritos 243

Puesto General 128 de 186

 Por Categoria 116 de 152 

Tiempo de prueba: 4:28:47

Recorrido



                      Para el año cita obligada, probablemente uno de los Trail más bonitos que he realizado.


                                Próxima cita...

                                               Carmona Paez ¿?










martes, 10 de abril de 2018

V TRAIL MOROS Y CRISTIANOS



             Tras la Media Maratón de Cádiz ya buscaba el contacto con la montaña, desde el Trail de Villaluenga, allá en enero, no pisaba terreno abrupto. Recordar que  mi objetivo de final de  "temporada de Trail" es el de Grazalema, en la modalidad de 24 km el próximo 14 de abril. Pero claro, sabiendo que no tocaba montaña desde tiempo y que mis condiciones físicas y de entreno no van mucho más allá, tenía que buscar algo para "purgar" el cuerpo para la cita venidera. Purgar el cuerpo con el fin, de que en Grazalema no me quede "a mitad de camino en tierra de nadie", y poder terminarla dignamente, o sea, terminarla . Y que mejor prueba que la que año pasado disfruté en Benamahoma, el  Trail de Moros y Cristianos.

            
 Foto gentileza de Jesús M González Ezumg

              El año pasado este trail me encandiló por el ambiente y la organización , la misma que la del Trail de Villaluenga. No son trails elevados de precio, pero tampoco enconómicos, pero si que responden con una muy buena organización, originalidad y bastantes detalles que suman en calidad. Así que enhorabuena a Natura Aventura Trail Series.
           Sometido a que mis últimas carreras eran todas bajo mantos de agua, daba por hecho que esta los sería, pero no. Tuvimos suerte, de no ir como verdaderas sopas. El fango también se portó, salvo en los últimos kilómetros.

            Llegué a Benamahoma con el tiempo justo, indisposiciones estomacales en Cádiz me provocaron que me fuera retrasando cada vez más en la partida, e incluso hubo  un momento de reflexión de ... a ver si no llegó...Pero sí, llegué. Como el año  pasado dejé el coche abajo y subir a pie para recoger el dorsal, y así calentaba, y tanto.



A 20 minutos del comienzo tenía esta
cola para recoger el dorsa, el calentamiento
se me iba a presentar corto.


                   Lo dicho, bajar de nuevo, vestirse y prepararse.Eran las 10:25 y aún no había calentado.Llevaba las piernas cargaditas y necesitaba tomar calor en las piernas y estirar, pero nada, poquísimo tiempo.



Salida



Como siempre me ubiqué en la zona media trasera


            Este año no tenía algún conocido de referencia en carrera. Me encontré a  David García que acompañaba a su mujer a dicho trail y poco más. Por lo demás ya vas conociendo las caras de los Pros y las nuevas generaciones que vienen bastante fuerte.

            El recorrido era el mismo que el año pasado. Primero kilómetros por Benamahoma, donde se puede ir algo rápido en los primeros descensos, pero en el momento de la primera subida, ya sentí como las piernas se me hinchaban en demasía, mal síntoma. Los gemelos, los femorales no andaban ligeros y cómodos, dentro de lo que se le puede llamar "comodidad".

                Recuerdo que el año pasado, en este tramo y en toda la carrera , estaba mucho más ligero de piernas. Este año aunque de cardio andaba mejor, las piernas las tenía bastante agarrotadas.




Decidí hacer una parada para tomar una imagen
relajar algo las piernas.



Por suerte no nos mojamos, aunque si lo hizo
la noche anterior y el terreno estaba mojado
pero bastante transitable.



Subida abrupta, aquí me fui animando
y superando algo ese tono 
tan incomodo que llevaba en las piernas.
        

Vista trasera.


     Poco después vino el primer avituallamiento, y una zona de carril ancha donde te puede permitir expandir algo las piernas. Para pasar a una zona de llano donde me pasó alguna anécdota.

       Llevaba de referencia delantera un grupo de cinco corredores jovenees que vestían todos igual uniformados. No iban rápidos pero si con ritmo divertido y con seguridad en lo que hacían.

        Ante tanta fotillo y tanta emoción viendo paisajes verdes decido no guardar el móvil en la zona de seguridad. Al poco tiempo tropiezo con una roca y antes de caerme de "boca" recupero el equilibrio, no caigo y noto como algo sale despedido de la mochila...El móvil...
          Salió lanzado a una velocidad mayor que la mía y ahora tocaba pararse y ponerse a buscar ante tanta vegetación, charcos y ramas. El personal me pasaba  corriendo  y me preguntaba que qué me ocurría...Y aquí, este que les habla, decía: " que no encuentro el móvil"...jaajaj...ante la atónita mirada de los corredores. Tras un minuto o dos, veo que el susodicho aparato se alojó bajo un matorral encharcado. Tras comprobar que andaba, lo guarde de nuevo en el mismo sitio, o sea, que no aprendí la lección.

       Comenzaba la subida incomoda, estrecha, inclinada, donde el equilibro lo pierdes cada zancada, pero mucho más depurado y con menos miedos que el año pasado. Mi grupo de referencia lo intenté alcanzar de nuevo, a duras penas los vi y me coloqué el último de ellos.

       LLevaba una hora y cuarto de carrera, y pensé en tomar un gel en un momento que no era el adecuado:descenso, algo de bajada técnica. Como bien sabéis soy poco de geles y temas químicos, salvo excepciones casi obligadas. Primero tarde una eternidad en sacarlo, no atinaba, me tuve que parar a un lado, tomar agua, no sé...Por un momento me decía: " qué cojones estas haciendo ahora...". Me lo de mala forma, rápido, con poca agua, medio cayéndome  de nuevo y me pare a un lado, un desastre. Ahora si que perdí a mi grupo de referencia, quedaban unos 5 km y veía que el reto de hacer la carrera en menos de dos horas no se iba a cumplir, no era el objetivo, recordemos que era un purga para Grazalema pero uno se va montando su película mientras corre. Pensaba que al menos podría llegar en igual tiempo que el año pasado, pero ni eso.






Grupo de referencia.


                 Pues nada, tocaba soledad montañera. Después de la bajada venía una subida frente a los Llanos del Campo, la cual era totalmente fangosa. Los pies se pegaban y no había forma de quitársela de las zapatillas. Veía como corredores a lo lejos se paraban para quitarse el barro. Era tremendo, la sensación de llevar en los pies dos pesas. Hice lo mismo, me pare en una piedra y en un árbol a dar coces como cual caballo porque era literalmente rompedor para las piernas.

          Con todo, en dicho tramo me armé de ganas, y decidí poner todo mi empeño y acelerar en subida donde todos los que veían iban andando y una descenso que hice a casi 4.00 minutos el km en carril de piedras y arena  donde siempre me encuentro seguro.

Kilos de pegamento en los pies en esta zona.




Después de limpiarla a golpes

     Tras subidas y  bajadas entraba en un poco de campo a través e iba demasiado solo, me encontré a una corredora, la cual me planchó una rama en la cara...ajajaj..Y un poco más y me deja para vender cupones. No dude en superarla y algunos corredores más.


     Con todo, en dicho tramo me armé de ganas, y decidí poner todo mi empeño y acelerar en subida donde todos los que veían iban andando y una descenso que hice a casi 4.00 minutos el km en carril de piedras y arena  donde siempre me encuentro seguro.

         Ya entrando en el pueblo seguí apretando y ya veía que me había colado unos  5 minutos respecto al año pasado, pero como siempre, contento de una nueva meta y una buena preparación para lo que se me avecina.

Entrada en meta.



Mucho barro pero poco mojado,
 por fin.







Clasificación general masculina y por categorías




Recorrido de la carrera




228 General Masculina de 331 que finalizaron

92 por categoría de 118 que finalizaron.

2:09:14

Intensidad Media.











Próxima parada Trail de Grazalema, 24 km.