Tras mi paso "triunfal" en mi primera carrera virtual de la San Silvestre Gaditana, y sentirme bastante animoso para llevar hacia delante nuevos retos, no dude ni un instante en participar en la XI Media Maratón Caletera. Prueba que nunca falla en el calendario, sobre todo para los que se toman este deporte de una forma hedonista, divertida, donde el esfuerzo, el humor y el buen rollo van de la mano. Gracias Oscar por darnos el placer de correrla, además con atuendo completo.
Dada las circunstancias que todos sabemos, la carrera no se iba a disputar como todos desearíamos, la soledad en grado mayor se presentaba de nuevo, y más aún en una media maratón.
Como en otros momentos, desayuné temprano y a las tres horas me puse en marcha para la Playa de la Caleta, donde se marcaba el arranque de la misma.
La preparación había sido mínima, pero muy aceptable teniendo en cuenta las circunstancias en las que estamos. Las últimas tiradas largas las hacía bastante cómodo, ligero de piernas y con tiempos bastante aceptables, para lo que puedo dar.
Tres días antes la prueba sentí demasiada sobrecarga en las piernas, tal vez por el trabajo que hice la arena la semana pasada y por alguna carrera carrera corta pero intensa que lleva a cabo en la misma semana. En definitiva, a medida que se acercaba el día, mas cargada me notaba las piernas, los femorales y gemelos para ser concretos...En la misma mañana de la prueba me puse a estirar un rato, cosa que no hacía en un buen tiempo...
Como se sabe, mi hora de salir a defogar en carrera es ca
si a última hora, momento inadecuado, pero es la que hay...Con el toque de queda y otras labores que hay que realizar en la casa, los estiramientos se fueron al cajón del olvido, aspecto el cual, siempre he sido bastante metódico, puntual y organizado pero, lo abandoné y lo confiné.
Conseguí hacer unos 800 metros andando, tras ello, comencé un trote a 6:30...6:00...y ahí me quedé un rato...Poco a poco, quise aumentar el ritmo y de nuevo frenazo en plena carretera de Astilleros, así que de nuevo a caminar. Tuve la tentación de quedarme en casa, ya que la tenía cerca, pero me faltaba un poco...Tras entrar en la zona del muelle, comencé a correr y animarme para intentar llegar al final, llevaba las piernas excesivamente rígidas pero pude mantener un trote constante hasta la meta caletera.
En definitiva, la peor media que he realizado nunca; muy cerca de abandonar una carrera por primera vez, pero, con todo, feliz por terminar, colaborar, sufrir y sobre todo, participar en esta prueba tan especial. Todo ello, con el aprendizaje adquirido donde nunca hay dejar el trabajo de estiramientos y fortalecimiento de piernas, independientemente de confinamientos, desganas o por falta de pruebas a la vista.




