Me equivoqué, no era la prueba que debió ser pero fue la que tocó, y tanto. Nunca me he visto tan débil y lento en la montaña. Tampoco es que exista mucha diferencia entre mi estado "óptimo " y mi estado "bajo", pero la sensación de arrastre y sufrimiento fue importante.
Buscaba una prueba que me prepara algo o me diera una ligera sacudida para el duro reto que me espera en el trail de Las Palomas. El año pasado me vino genial el trail del Bosque que fue una semana antes. Pero este año me coincidían ambas carreras. Buscaba y buscaba, y no veía nada que diera validez y que me pudiera servir, hasta que encontré la tercera edición de la Sierra de Albarracín, sierra que se mueve entre las localidades del Bosque y Benamahoma.
Estuve viendo los inscritos, el perfil, el recorrido, la distancia, etc., y me mentalicé que sería una preparación ideal para que lo se me viene el próximo 16 de diciembre. El propósito era dar un "paseo" tranquilo por la sierra, y que seguro que iba a finalizarla, dándome igual tiempos y llegadas, quería disfrutar y prepararme a la vez, pero la cosa se torció.
Antes del comienzo de la carrera.
Llegué a tiempo al Bosque, me gusta siempre tener una hora o cuarenta y cinco minutos donde poder recoger el dorsal tranquilo, echar un vistazo, calentar y ver el personal. No encontraba a Eva y Mario, sólo a unos cuantos del Olimpo que aparacaban en mi misma zona. Ya en la la recogida de dorsales escucho la voz de una excompañera de trabajo, Eva, allí nos saludamos y empecé a analizar un poco el personal...Ya sabemos que las pintas engañan de lo lindo en los corredores, pero se veía buen "material".
Tras la señal de aviso para la salida por fin vi a Mario y Eva, los cuales son unos máquinas terrenos de este tipo y se manejan como pez en el agua en el mundo de la orientación. El comentario de Mario fue tremendo: "Estoy buscando gente de mi nivel, que no lo veo". En ese momento pensé, si vosotros no lo encontráis...a quién busco yo...
Antes del comienzo de la carrera.
Plaza de toros del Bosque
Lugar de salida y llegada.
Nos adentramos la población del Bosque
Buscando salir por lógica y coherencia
en los últimos puestos.
El camino transcurre en su inicio por el río Majaceite en dirección al Benamahoma, y a medio camino cruza la carretera para comenzar la primera subida. El ritmo de los primeros kilómetros no era del todo malo. Allí se va iniciando la primera subida, me enganchó con dos "puretillas" que llevan una charla amena y una subida no muy rápida pero a buen ritmo. Se hace duro pero me siento fresco y soy optimista en dicha zona.
Iniciando la primera subida.
Hacemos una bajada lenta, a un ritmo soportable y bastante mejorable. Somos tres, yo el más joven, pero estaba cómodo, en ocasiones pensaba tirar algo más rápido pero desconocía lo que venía posteriormente. Paisajes preciosos, tranquilos, para disfrutar y descansar. Tengo que replantearme sacar el móvil en estas zonas y sacar imágenes, porque sinceramente merecen muchísimo la pena mostrarlas. Los madroños se amontonaban en el camino y estaban perfectos para el consumo, un espectáculo visual.
Nos adentramos en la búsqueda del pico del Albarracín, de más de 900 metros de altura. Antes de llegar, podemos disfrutar de un llano espectacular, donde se puede acelerar la marcha. Allí aprieto algo y cuando me doy cuenta, me hacen una señal auditiva que sonaba así: " Por ahí no es". Pude escucharla, pero los diez o quince que iban delante se equivocaron de camino. Tuve que retroceder casi un kilometro para comenzar la subida al Albarracín.
Sí, "la muerte en bicicleta", el grupo en el que iba ahora era digno de foto y de vídeo, parece que íbamos a cámara lenta, con un desnivel brutal. Yo me notaba como un gusano lento que no llegaba, al que le faltaba el aire, y que las piernas se cargaban hasta arriba de tono sin poder avanzar con agilidad, con ninguna. A esto se le llama falta de entreno en montaña. Me consolaba el ver que había gente detrás mía y que los que iban delante tambén se retorcían como yo. Las piernas iban como dos piedras a punto de estallar.
Desde arriba se divisa la Sierra del Pinar, Puerto del Boyar, etc
Una maravilla para disfrutar un buen rato, subido arriba di dos vueltas alrededor, y a los dos minutos comencé una bajada lenta y muy técnica. Donde podía comprobar de nuevo mi gran técnica de bajada cuando el terreno es abrupto. " Más miedo que una vieja en cuesta". Comenzaba el baile de corredores adelantándome, uno, dos, tres, cuatro...Ahí iba con una inutilidad infinita, pensando en mis temores por torcerme un tobillo, a perder mi equilibrio, a dar una mala pisada...
Las caritas de alegría se van modificando en pensamientos.
¿Dónde me he metido?
Bajando por caminos por donde no podía disfrutar del todo, mi atención se centraba en donde pisar, en no caer, comenzaba a estar cansado; me agotan las bajadas en las que tengo que prestar mucha atención, son bajadas bastante técnicas. Me quedé sólo, sin referencias, sólo una pareja que iba delante mía. Notaba como las piernas no iban a aguantar muchas sacudidas. Veía que me acercaba las cuatro horas y que quedaban pocos kilómetros. Por un momento, hice algo de cálculos y pensé lo mismo llego a las cuatro horas!!!
Pobre iluso, la última subida, tenía un pendiente creo que peor que las del resto, es verdad que no era la más larga, pero era tremenda. En el último avituallamiento había un chico que le dio una pájara de cuidado y que se iba a salir del recorrido.
De nuevo tocaba retorcerse, al personal se le escuchaba resoplar y parar, resoplar y parar. No podía, pensé dejar la carrera unos instantes. Se asomaban los primeros calambres en los femorales, estaba reventado. Decidí no mirar hacia arriba, agaché la visera tricaletera y decidí sólo en mirar para abajo.
Después de llegar al último punto, al cual pensé que no llegaría, tocaba una bajada, con desganas, cansado, en solitario, dejándome llevar más por la inercia del cuerpo que por las piernas fui acortando kilómetros para llegar a la meta.
Por fin entraba en el Bosque, aproveché el asfalto para dar unas zancadas más amplias y soltar piernas. Antes de llegar un ayudante me dijo que si iba de paseo por mi aspecto de "poco cansado", pero las piernas iban listas. Se cumplían más de 4 horas y 28 minutos,;excesivo tiempo, excesiva prueba, pero terminada y con el deseo de que por lo menos me haya servido para algo.
Entrada a meta.
Mario hizo un tiempazo, y Eva también con mucho sufrimiento entró al poco tiempo mio.
Mario entrando en meta.
Gran paella que nos metimos en el cuerpo.
¡Exquisita!
Preciosa carrera, durísima, con aceptables avituallamientos, bien organizada, con muchísmos premios al final de la misma, y a la cual hay que venir con un mínimo de preparación. Comentar que he realizado subidas en las que iba a 20 minutos/km, con eso se resume casi todo.
Recorrido
Perfil
4 horas y 30 minutos para 24 km,
con un desnivel 2600 mts +/-.
Puesto 178 de 215 que finalizaron
Pulsaciones medias.













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