Con más atraso que el tranvía en su inauguración, me dispongo a desarrollar la crónica sobre una de las carreras más demandas desde época Covid a nivel provincial.
Y aunque las ganas se desbordaban meses antes, la presión laboral iba minando las neuronas sobrantes y la desgana atlética, que se produce en las fechas de mayo y junio, se convertían en una certera duda de asistir o no, diríamos que hasta el mismo día, cuerpo y mente no estaban en el sitio.
Pero como a mi me gustan estas sensaciones y me crezco, me crezco en poca vergüenza, me calcé, me vestí y salí pitando hacia el Estadio de Bahía Sur.
Allí, con una percha que invitaba a los desconocidos a pensar si estaban delante de un "Pro", un pro de verdad, de los buenos...Eso es lo que pasa cuando uno se lava la cara, huele bien antes de una carrera, se pone la Visera Tricaletera y le hacen una pedazo de foto como la que abajo coloco. Cuando pasa esto, que se quiten del medio los que cogen trofeo( y van a 2.30''), porque aquí estoy yo...jajajajaj...Aquí estoy yo, para dejarme la piel y poder terminar la carrera en mis puestos oficiales, a los cuales me dedico, en cuerpo y alma, a quedar entre la zona media baja de la carrera...
Foto de Alberto Brassi
Preparado sin preparar.
Y así, con este aire de superioridad que invita a no invitar a correr me destapo.
En la zona de calentamiento pude disfrutar de los saludos de los grandes compañeros y amigos de Eva y Pedro. También me crucé con Virginia, otra gran compañera de trabajo , la cual no escuchó mi llamada de saludo, así que la vería cuando "le hiciera de liebre" jajaja...
Dentro de lo agotado que estaba para afrontar esta prueba, las ganas, el tiempo y ese punto final de la temporada me hacían pensar que había que intentarlo, solo por el ambiente, por la ciudad por donde trabaja, y por esa meta que rebosa de ambiente y de buenos corazones que esperan con los mejores de los abrazos, besos y aplausos.
Para la salida me ubico en la zona final, y tras la vuelta de salida, nos encaminamos por la zona del Polígono Fadricas.
Tras intentar marcar un ritmo aceptable para este corazón que escribe, nos adentrábamos en la zona militar, tan martilleante en su paso semicircular, donde compruebas los numerosos corredores que tienes delante, y para el consuelo ridículo de los que tienes detrás, olvidándote de los más importante, del momento presente en una carrera. De ahí que no me gusten los circuitos, ni las idas y vueltas de un mismo tramo.
A punto de hacer la instrucción
Tras las entretenida zona militar nos adentramos a la Barriada de la Bazán, donde muchas familias se agolpan en sus rincones diarios, más animados de lo normal, siendo ese día algo más especial del que fue ayer y probablemente mañana. Todo un goce escuchar el aliento de los más genuinos de esta tierra.
Pasado el colegio Cecilio Pujazón, nos encontramos esa cuesta que es muy corta pero lo suficientemente castigadora, sabiendo que vienes de un falso lleno en descenso.
Encaminados hacia el centro nos subimos a lomos de la calle Colón, donde el ocaso hacía de las suyas tanto en subida de temperatura corporal como en una visión molesta por el sol. El remedio no pudo ser otro que bajar el ritmo, buscar la poca sombra existente y tirar de la visera Tricaletera, para intentar llegar al " puerto de montaña del Carrefour Market" sin tener que vender cupones.
La bajada de la cuesta Cayetano Roldán, no la hice como otros años, donde me tiraba a velocidad e incluso a subida de la misma la hacía con alegría. En la subida estaba fundido, lo notaba mi alma, mi corazón y mi cabeza. Me superaron muchos corredores, no podía dar el apretón que me gustaba dar, cuando se puede, en las partes finales, iba fundido. Mi compañero Pedro me lo recordó al llegar a meta, y era así.
Llegando al Parque.Foto Alberto Brassi.
Baje el Parque de los Patos con dignidad, para cerrar por la avda. Almirante León Herrero, en su ida y vuelta, con las mejores ganas y pocas sensaciones, vamos ninguna.
A pocos metros de meta, el público se agolpaba con ganas, aplausos y abrazos, los cuales, evidentemente, no recibes pero sientes como si fueran reales, deseados y compartidos.Finalizada, demandaba beber como el que anda en el desierto del Sinai.
Espina sacada, tras dos años sin esta bonita y dura prueba, donde , cada vez que se pueda, aunque no sea mi mejor época, intentaré participar con la mayor de las pasiones posibles.
Para concluir, el tiempo no fue ningún desastre, más bien todo lo contrario, bastante meritorio y más que aceptable, sobre todo , si la comparamos con los tiempos de hace tres o cuatro años, más viejo y casi mismos tiempos.
General. De 690 participantes, puesto 353.
General masculino. 590 participantes, puesto 330
Por categoría de edad. De 114, puesto 65
Tiempo 51.07 a 5.07
.jpg)






No hay comentarios:
Publicar un comentario