Después la gran Media Maratón Caletera tenía mis dudas sobre qué realizar en los meses que se aproximaban. Había escuchado hablar del trail urbano de Villaluenga; que si era muy asequible, agradable de correr, bien organizado y ni que decir de los parajes que nos presentaban Los Llanos de los Republicanos, así que, a pocos días del cierre me inscribí. Viendo el perfil y la distancia no me pareció que tuviera que prepararme en demasía, aunque en este tipo de carreras nunca se sabe lo que te puedes encontrar.
Después de mirar unas mil veces la previsión meteorológica de la AEMET, hablar con Maldonado, y con el dueño de WindGurú, todas las previsiones daban nubosidad, escasa precipitación, y suave viento de poniente o noroeste. Sabía que iba a hacer frío, seguramente no tanto como el trail de las Paloma pero algo falló en el Meteosat...jejeje.
Dormí muy poco, me pasa en ocasiones cuando tengo una carrera que se encuentra algo distanciada de casa, tres o cuatro horas de sueño y poco más. A las 5.30 ya andaba despierto, mis ojos se movían demasiado espabilados para que esperaran a las 6.30. En la cama intentaba coger una postura relajada, pero nada...Ante tanto silencio, comienzo a escuchar lluvia...¿Lluvia? Será una nube pensé...Comencé a desayunar y el agua, tan necesaria y vital, no se cortaba...Pensé que sería algo muy pasajero. Miro de nuevo la predicción y se repite lo mismo que miraba el día anterior...
En carretera lo iba teniendo claro, más aún cuando llego al Bosque y me desvío en dirección Ubrique, Benaocaz, Villaluenga, y puedo observar como se quedaban estancadas en esas nubes bajas con la montaña...
¡Agua y fango para todos!
Villaluenga del Rosario.
Tras una magnífica organización de aparcamientos y personal colaborador por todos los lados veo que el agua no perdona y sigue cayendo, adornado con unos adorables 4ºC. Nada más que salir del coche busco la zona de recogida del dorsales. En dicha cola ya comenzamos muchos a tener los pies y las cabezas mojadas, ya andábamos duchados sin empezar.
Recogida de dorsales al fresquito de la mañana.
Me doy una vuelta bien mojadito por si veo a alguien. Extrañamente no encuentro a nadie, solamente vi a Esther Córdoba que recogía su dorsal y que de nuevo ganaría otro trail, inconmensurable. Posteriormente vi a Chito Speaker organizando un poco todo y dando los primeros ánimos a los corredores, un verdadero crack.
Salida y llegada.
Me alegre en cierta manera que mi familia no viniera e incluso amigos. A no ser que se metieran en un bar y no salieran, el día no estaba para visitas o esperas sacrificadas.
Ya dentro del coche realizo el cambio de ropa.¿ Qué me pongo si no para de llover? Largo, corto, medio...Decido calzonas cortas, medias y por arriba el cortavientos impermeables, guantes y el buff.
Me pongo a calentar dentro de una especie de de nave, la cual no sabía si estaba más congelada que el exterior, pero al menos no caía el agua. Allí decido ponerme los guantes y dar unas carreras, más bien por quitarme el frío que por el propio calentamiento.
Tembleque bueno de manos.
Y por fin la salida, me coloco casi al final de los 500 corredores. Y tras dar la salida veo la cosa va demasiado lenta y me intento animar por las calles de Villaluenga que es por donde comienza el recorrido.
A pesar de la lluvia y de frío el ambiente era muy agradable y animoso.
Camino del pueblo, primeros metros.
Cuesta inicial, sin apenas pendiente...
Una de las mejores escenas que jamás había visto fue la de corredores iniciando el recorrido con paragüa en mano. El primer kilómetro recorre el pueblo por su periferia, alternando subidas y bajadas. Me animé bastante y puse algo de marcha para salir de los últimos lugares ya que me encontraba bien y lo que tenía ganas era de quitarme el frío, así que a correr.
Saliendo de Villaluenga.
Tomamos el camino hacia el repetidor de televisión que se encuentra a 4 km y es donde se encuentra el primer avituallamiento. El camino hasta allí es una llanura ascendente. El terreno está completamente enfangado; charcos enormes, barro, que provocan que a los 2 km ya tenga los pies como dos barcas hundidas. Nunca había tenido esa sensación de carrera ni me había movido por esos terrenos tan pastosos, salvo cuando meto por arena mojada en la playa de Cortadura. Lo primero que pienso es un "vaya mierda de carrera". Sigo ascendiendo y ahora combinamos el terreno asfalto ascendente, donde se podía ver una imagen del pueblo preciosa entre las nubes. Se podía subir andando y trotando suave, no había una inclinación muy pronunciada y me animé a correrla despacio. Aprovecho para pararme y hacer algunas fotos.
Vista a pocos metros del repetidor
Ascenso.
Cada vez disfruto más parándome
para captar alguna imagen de carrera.
Primer aveituallamiento.
Analizando la carrera realmente no hace falta llevar nada encima, ni si quiera agua. Los avituallamientos son cercanos y hasta casi innecesarios en algunos casos para muchos corredores. Llevaba una pequeña mochila con agua que no me sirvió en absoluto, también hay que decir que en la montaña nunca se sabe. Pero para dicha distancia no hacía falta nada de carga; ni agua, ni geles- me llamó la atención ver a corredores tomando geles para una carrera tan corta-.
Tras el ascenso cambia el terreno y viene una parte descendente de piedra y pequeñas rocas, pero toda ella embarrada y con pequeño arroyos que caminaban hacia abajo por la inercia de la lluvia y el terreno. Aquí entró en juego mi "gran" técnica de bajada y me salieron los miedos, y con ello la oleada de adelantamientos. Comencé a ver varias caídas, pero me di cuenta que era el momento de apretar y ser algo "valiente", tras una ligera torsión del tobillo izquierdo, decido acelerar algo y veo noto que las zapatillas van de diez, de diez no, de once. Noté una seguridad que no había tenido en otros terrenos.
La lluvia comenzaba a apretar más y el terreno daba muestras peligrosas a través de las caídas que sucedían; tipo pistas blandas del "AquaSherry / Aqualand". Estoy buscando una grabación que hacía un corredor muy simpático con su GoPro el cual se resbaló, y todo quedó en un "alegre desplazamiento descendente".
Comienzo a tener las manos y el móvil
bastante mojadas, de ahí la calidad
de las fotos.
Tramo bastante amplio de descenso
Vamos camino de los Llanos del Republicano, en dicha zona pasamos a este sendero donde la velocidad de carrera es bastante alta, creo que aquí andaba por debajo de 4:45. Algo extraño para un corredor como yo y más aún en trail.
Sin darme cuenta ya llevábamos casi
un 40% del recorrido
Pegados a las montañas me encuentro con la gran extensión de los Republicanos. Muchas veces hemos estado ahí; Bagui, Angy, Pablo, amigos/as y familiares con los que hemos disfrutado del relax de la zona. Pero la tranquilidad no el menú de hoy. La zona por donde se corría estaba bien enfangada, buscaba la forma de encontrar algo de terreno duro, pero era complicado. Para colmo cruzamos varios riachuelos donde había que meter el pie en agua hasta los tobillos. No había momento de pararse y dudar, es lo que tocaba.
El terreno era plano, pero el agua que apretaba más, las zapatillas totalmente llenas de agua, y el aire de frontal provocaron en mi que las manos las llevara totalmente heladas. Me acoplé a dos o tres que llevaban un ritmo idóneo hasta que me pare a tomar alguna instantánea.
Los Llanos del Republicano
Ahí está el tío con más fresquito que otra cosa
Gran fofo cedida. Al rico" Frigopié".
Cruzamos tres como estos.
En el último avituallamiento, decir que los voluntarios estuvieron geniales aguantando agua y frío, me encuentro unos cuantos vasos de plástico en el terreno. Quiero imaginar que fue la brisa y que ningún corredor los tiraría en tal paraíso natural. No dejaría de ser para mi un motivo grave de expulsión de la carrera. También me llamó la atención una chica que tenía una prisa brutal para cruzar una zona de alambrada. En dicha lugar nos ayudábamos unos a otros; uno sujeta y otra pasa. La chica, ya no tan "chica", se quejaba de que aquello no tenía rapidez y no dudó en pasar rápidamente sin ayudar al que le precedía, ojalá haya conseguido su objetivo.
Tras este tramo comienza las Cañaillas, dicha zona es una verdadera locura. No era viable andar de forma correcta y mucho menos correr, salvo que fueras uno de los grandes, que los había. Era como si estuvieras en una pelea de barro. Aquel tramo de 2 o 3 km consistía en no caerte y que no el pie no lo metieras hasta las rodillas. En cada pisaba se escuchaba el chapoteo. Tras aquella zona tan pesada pero divertida a la vez, comienza el sendero ascendente para posteriormente bajar por terreno firme hasta la meta.
Subida final
Aquí llegamos con los pies llenos de barro
No hubo un desnivel llamativo en la prueba.
El último tramo descendente lo hice con ganas, iba rápido, no iba a ganar nada, pero tenía las manos tan frías que me apetecía correr para entrar en calor. Adelanté a unos cuantos corredores y a la derecha me esperaba la meta.
A la llegada me hicieron una foto, la cual aún no la he conseguido, me dieron mi medallita y pensé en ducharme...Pero al ver la cola llegué a la conclusión que sería mejor usar el coche como vestuario con la calefacción puesta, lavarme como los gatos con una botella de agua y tirar para Cádiz.
Zona de meta
Barro delantero
Barrp trasero
Para chuparme los pies ...jajaja
Las Adidas de 10
Entre hombres y mujeres participaron
unos 500 corredores.
El 201 de la general masculina
Y el 78 de mi categoría
Nivel de pulsaciones medio,
aunque lleve mal el pulsómetro
todo el recorrido.
Perfil.
Avituallamientos.
En definitiva, carrera muy bien organizada,con perfil bajo, no muy técnica, bonita en su recorrido, rápida, ideal para iniciarse y con muchos detalles útiles en la bolsa del corredor; destacando una camiseta muy original y una especie de riñonera fina muy útil para otras carreras.
Y ahora...
Ni idea...






























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