Uno de mis mejores amigos me comentó el otro día que cómo podía llevar esa cara y sonreír mientras va echando el corazón por la boca, la verdad es que no tuve respuesta, me imagino que son cosas que van de serie o momentos puntuales que se dan por fortuna.
A medida que uno va cumpliendo años, se va dando cuenta del tipo de carrera que se tiene que ir alejando, simplemente porque uno debe de controlar la salud en base a las capacidades personales y el entreno llevado, pero cuando suena el disparo inicial, a uno se le olvida todo; pulsómetro, dolores, falta de aire y hasta de acordarse de que aún estás vivo para hacer cosas, pero es complicado.
5 Km o una milla, qué elegir cuando ninguna de las carreras te viene bien. Una milla, es un calentón corto, desmesurado, un arranque de sangre acumulada que no termina de ser generoso para el cuerpo, donde el ahogo respiratorio está asegurado y el ácido láctico te deja perpetuo en tus piernas en los metros finales, pero gusta tanto... Y 5 km, es lo casi lo mismo, pero más controlado y a la vez más sufrido, donde sabes que encontrarás algún momento de aflojar por necesidad y capacidad.
Pues cogí el la que menos me conviene ...a por los 5km.
Y ahí llegué, con la duda siempre de cómo desplazarme en carreras tan cercanas, el coche en medio de la Bahía, donde calenté más de la cuenta entre dejar bolsas, recoger dorsales, y volver a dejar bolsas, vamos, que cuándo iba a correr ya estaba cansado.
Decir, que fue un ligero error el no sacar días previos para recoger dorsales, así se hubiera evitado el retraso inicial y las colas pertinentes, aunque gracias a ello, pude llegar a la salida a tiempo, de otro modo me hubiera quedado con la cara "partía en dos" porque iba tarde, muy tarde.
Único momento para recoger el dorsal.complicado de cumplir.
El recorrido se modificó, el tramo no tiene historia. Salida desde la Comandancia de la Guardia Civil, paseo de la Bahía, y algo antes del campo de fútbol Manuel Irigoyen vuelta, no hay más películas.
Al ubicarme en el cajón de mi tramo de edad, hice tres cosas, analizar con los compañeros de carrera de mi zona, mirar a los de delante(más jóvenes), y mirar a los de atrás (más mayores)...Y llegué a la conclusión que siempre llego, "yo no estoy así...¿no?" . Por un oído entraba un: "noniná y dentro de nada esto se te acaba", y por otro:"aún te queda Javier, estás hecho un chaval". Cerré los oídos, abrí los ojos, y me puse la Visera Tricaletera y me coloqué el último de mi cajón; aún sigo haciendo eso, déjame salir de atrás para intentar alcanzarte y ver como me supero o me hundo más aún.
Cuenta atrás, otra más.Salí mal, demasiado acelerado para lo que puedo dar, yendo en el primer kilómetro a 4.21, sin las ppm demasiado disparadas. A medida que me introducía en la Bahía, y el sol se asomaba antes nubes magistrales, me di cuenta del bofetón de calor que me entraba, baje a tiempos de 4.32/4.31/4.33 y ahí intenté mantenerme, a sabiendas que era difícilmente aguantable, y que lo más lógico hubiera sido ir a cercanos 5.00, pero nada, ahí iba yo arrastrando las ganas y el ímpetu, y es que en carreras tan cortas es complicado darse un respiro, eso sí, p en la próxima me subo en plena carrera a la barandilla de la Bahía, y no a posteriori, es que lo que no se le ocurra al gran Tricaletero...
Mientras llegaba medio camino del paseo, me baje la visera porque el sol llegaba a molestar y en ese momento me encontré a una espectadora de excepción, mi madre. La cual me llamó, unas 20 veces, para saber por dónde iba a pasar su hijo y hacerle una foto...Ante el saludo rápido de la ida, casi me paro y poso para la segunda foto...Y es que si no es así, la bronca hubiera sido peor. Dicha foto seguro que ya ha sido enviada a distintos lugares del mundo, porque ella "jartible" es tela, pero para promocionarme es la número 1, "escucha, que mi hijo es de los guapos de Cádiz, mira que tipaso y que deporte hase", le dice a la gente por Whatsapp, y vete tú a saber a quién. Tras este paréntesis, llamado segundo, me encamino para afrontar a los últimos kilómetros, donde sigo manteniendo los tiempos, pero con la sensación de que el corazón sufrido está sufriendo más de la cuenta... Pude disfrutar la presencia de los amigos de la gran Eva Herráez, entre ellos el gran Kike con su cámara a mano, fabuloso. A falta de mil metros, me veo a un cohete pasar llamado, Esther Córdoba, la cual iba como un tiro. En ese momento decía, joder, y eso cómo se consigue...Intente agarrarme al último esfuerzo kilométrico, marcando de nuevo 4.22 en esfuerzo titánico por no quedarme en el sitio, entrando meta con más moral que el Alcoyano y la necesidad de poder respirar y recuperar.
Tras ver los tiempos, me quedé sorprendido, una superación inmensa, pero q alejada de lo que realmente se me presenta en el calendario, así que el capricho explosivo de umbrales altos, lo vamos dejando a un lado para seguir trabajando la distancia y la montaña.









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