lunes, 2 de diciembre de 2019

V CxM Sierra de Albarracín ( El Bosque )



Menudo palizón, casi no llego a meta, pero que carrera más bonita. 

Así se resume mi segunda edición de dicha carrera de montaña, un espectáculo visual que muchos se perdieron por desconocimiento.

De nuestro gran club de bajo rendimiento, solamente, el que les escribe pudo asistir, cosa muy extraña últimamente, pero fue así...

De todos modos estuve muy bien acompañado por mi amigo Mario Bordonado, cuando me refiero a acompañado quiero decir a que fuimos juntos en el mismo transporte y que disfrutamos de los grandes sorteos que se nos resisten. Él, es un gran especialista en Orientación de Montaña el cual hizo un magnífico papel en la prueba.

 Mario Bordonado y el que les escribe.

A pocas semanas de la carrera prácticamente había 100 inscritos, cosa poco entendible para el calibre y la calidad de la prueba, siendo la salida para unos 192 corredores.

Tras una semana de lluvia intensa en la sierra gaditana, la mañana se presentaba espectacular. Había bajado el viento, nueve grados para la hora de la salida, llegando hasta unos quince más que agradables.

Respecto al recorrido el mismo que el año pasado, añadiéndole unos 500 metros que provocaban dar una vuelta a la periferia. Y el resto, el resto simplemente espectacular.

Corrí sin pulsómetro, ya que lo tengo en horas muertas y ando buscando su renovación. Es difícil acostumbrarse a no llevarlo, se hace esencial, aunque es verdad que después en el tajo no lo eché de menos.

La salida oficial fue pasado el puente del Majaceite, al lado de Enrique Calvillo, tomando ascenso hacia el centro del pueblo, atravesándola en dirección a la piscifactoría, y paralela a la misma. Me encontraba bastante aceptable en los primeros kilómetros, incluso pude seguir unos cuantos kilómetros a Luisa López de Gadeiras, pero los entrenos son los entrenos, y sin salir al campo patear, trotar, hacer escaleras o hacer CACO, es casi imprescindible para la mejora, entre otros aspectos.

 Poniendo las calles gaditanas.
 Plaza de toros del Bosque
Recogida de dorsales.
 Preparación
 Puente que cruza el Bosque.


Al fondo del fondo estoy yo,
que no me busquen delante...

Desde la salida, que me ubiqué de los últimos, hasta la primera subida, el avance fue positivo, adelantando lentamente a algunos corredores, y subiendo no con soltura, pero sí de forma continua, y sin entrar en paradas ni cortes respiratorios, el ritmo era bastante aceptable. 

Este tipo de pruebas me desbordan de
alegría y de ganas.



Llegando al km 8, llegaba a la primera cima (771 metros ), me paré a hidratarme y  a seguir bastante entusiasmado, entre tanto, foto para un lado y foto para otro, disfrutando del paisaje al máximo.

 Camino de la primera subida

Zona de los Llanos del Campo.
 
Llega el tramo largo, con una belleza y profundidad excepcional, camino a la subida del Albarracín, tan temida y sufrida hace dos años ya que te deja en el sitio. Mientras pasaba la carrera, me movía entre los madroños, que se mezclaban entre el verde y amarillo otoñal. Comentar que en plena carrera noté un pinchazo en la frente(en la clarichi), y gracias a la Visera Tricaletera no estoy en el Palillero vendiendo cupones. Dicha rama fina me hizo un corte pequeño pero intenso , el cual comenzó a sangrar pero se cortó en seguida, un poquito de agua para limpiar la cara y la mano, y para arriba. La subida al Albarracín es brutal, te deja en el sitio, pero me encontraba “mejor” que en la última edición, subiendo con mucho esfuerzo pero sin las paradas habituales. Y allí arriba, a 943 metros disfruté de un día limpio, perfecto para tomárselo con tranquilidad, disfrutando de lo que nos rodea, un espectáculo natural que aconsejo a todos.
La bajada inicial ya se sabe como es, usé las manos, y alguna que otra posición extraña para no caer rodando  por las rocas que estaban mojadas. Un  poco más abajo, me quedé solo, y me di cuenta que me había desorientado, había una baliza que me desubicó la bajada, me frené para situarme y con otros corredores encontramos el camino.

 Cuerdecitas para bajar.


 Paisajes espectaculares.
 
 Zona de para descansar,¿no?


 Perdone por andar por su casa,
cuidaremos el medio.
 Recreo visual, día espectacular.

Las nuevas zapatillas, las cuales he tardado casi dos meses en elegir, a primera instancia han sido un verdadero error en algunos aspectos. A nivel de ligereza he ganado, a nivel protecciones delanteras y traseras también, a nivel adherencia aceptable pero no llegaba a ser las  Adidas Response TR que era pegamento en el suelo,  y eso ya no me hace tanta gracia, pero peor es aún el ajuste al pie con el sistema de cordonaje; se afloja, se clava en la piel, una incomodidad constante...Habrá que darle algo más de tiempo y terrenos a las nuevas Adidas TrailMaker.

 Encaminando la subida al Albarracín

Allí en la cima, unos amigos perrunos esperaban.
 
 Vista desde las alturas.
 
 Todo un placer para el que está sentado.


Tras la bajada del Albarracín, unos 5 km y con todo tipo de terreno, y  zonas muy técnico, la cosa parecía que no iba muy mal, incluso se me pasaba por la cabeza recortar entre 5 y 10 minutos , por imaginar claro está. Pero ya comenzaba a ver por los bellos parajes los primeros tirones y las primeras lesiones de algunos corredores.

 Las imágenes en la bajada también eran
impresionantes.

Kilómetro 19, unas tres horas y media, y tenía hambre. Aquí comento probablemente otro de mis fallos en las carreras. No usé ningún gel, aunque llevaba dos, iba tirando del plátano, de la naranja y del membrillo de los avituallamiento, y sabiendo como funciono, pienso que me estaba metiendo poca energía al cuerpo, con lo que llevaba y quedaba.



 Seguimos en descenso .


Comienza la última  subida, creo que era la de Los Parapentes. A ritmo de música divertida llegábamos enfilando los últimos 750 metros de altura, un kilómetro pero que te deja en la estacada. Ya notaba como la cosa se iba complicando. No había sensación de calambres, ni de congestión muscular, pera la subida se las traía. Miraba para abajo y para arriba, aquí si hice alguna parada leve para oxigenar, pero repito, la inclinación es tremenda para ser un kilómetro. Ya en la cima, cumplo las 4 horas de rigor, muy a lo justo para repetir tiempo, pero es posible...Me queda unos 4 ó 5 km de bajada, 30 minutos para conseguirlo, pero no...
Zona de parapentes.
 ¿ Volar o correr por la montaña ?
Volar parece más intersante...

Tal como comienzo a descender, que no es otra cosa que rodear la población del Bosque desde las alturas. Me empiezo a incomodar en demasía el calzado, además, en la pierna derecha noto rigidez en la rodilla, en el tobillo, no articulan bien. No tengo calambres, noto una molestia, posiblemente tendinosa en la rodilla, pero el tobillo derecho está como un palo...El descenso no es cómodo pero sé que puedo hacerlo más o menos llevadero a un ritmo “cochinero” de trote y acelerando por algunas zonas, pero el tobillo y la rodilla no responden bien. Estoy rígido, como consecuencia no puedo flexar bien el tobillo y, una caída, dos caídas, un tercer resbalón. Algo no marcha. Decido ponerme a caminar, me quedan unos 3 ó 4 km que se me hacen eternos, desganado y resignado. Me van pasando corredores, les dejo pasar echándome a un lado para molestar. Eran todos los que había pasado o acompañado en los primeros 15 km. Miro el reloj y veo que se cumple el tiempo de hace dos años. ¿Será la edad? Me queda, intento trotar, pero no es seguro, así que a seguir andando en descenso. Por un momento pienso que voy a quedar el último, cosa que me da bastante igual, pero hay que ser sincero, no me apetecía mucho en ese momento, unos buenos aplausos me iba a llevar, y eso siempre está genial, y supera siempre al que no lo intenta.
 A pocos kilómetros de meta, al igual que la ida
nos metemos en este pasaje, oscuro, muy oscuro.

Tras llegar a la población del Bosque, veo que no es el mismo recorrido en su final, bajo la cuesta de la piscifactoría andando, esa que otras veces he bajado tan “rápido”, sigo el camino del Hostal Las Truchas, y ya me encamino hacia la plaza de toros, donde Mario me espera para hacerme una fotito de rigor, haciendo la gallina como se merece mi llegada.


 No se me ocurre otra cosa que 
hacer el gallo a la entrada de meta...
Y es que...¡¡ De perdío al río!!
 Medalla a la llegada y este manjar
que me hizo recuperarme
inmediatamente
Espectacular la paella y la prueba.
 




Al final, disfruté de un arroz con verduras que  hizo la organización de mil maravillas, y de unos sorteos espectaculares que se nos escapan siempre de las manos, y eso que éramos unos cien lo que estábamos allí.
Al final, no fue la cosa tan mal, dentro de lo malo, aunque iba camino de ello...




192 Participantes en total.
Puesto 169 de la general de 182 que llegaron.
Tiempo de 4:52:45

Próxima cita, si el cuerpo lo permite, Trail Las Palomas
30,8km
+2220 Metros.


El recorrido coincidente con el reloj al 
cien por cien.
Las calorías son bastante más, el no 
llevar el pulsómetro provocó que no
colgará los datos al completo.



     Sin duda, y a pesar de la dureza y de una mal final, carrera para repetir y promocionar. 

 Resultado de imagen de V CXM albarracin








   
Próxima cita, si el cuerpo lo permite, 
Trail Las Palomas
30,8km
+2220 Metros.







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